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probablemente sea el tema que más desean conocer los criadores.
Realmente es una cuestión fundamental, es necesario ver
muchos animales de muchos criaderos para poder determinar
las sutilezas que diferencian a los buenos animales. Recién
cuando estemos en condiciones de establecer esas diferencias
dominaremos el tema de la calidad. Diferenciar una chinchilla
relativamente buena de una mala, es una cuestión simple,
la belleza siempre se nota y si uno ha visto algunas chinchillas
de distinta calidad enseguida sabrá diferenciar un animal
malo de uno que no lo es. Pero saber diferenciar lo muy
bueno de lo aparentemente bueno no es tan simple, no se
aprende en un curso de unas pocas horas. Es necesario ver
muchos cientos de chinchillas en una mesa de graduación
con la luz adecuada y observar muy bien, luego ver otros
cientos de pieles, saber correlacionar el animal vivo con
la piel y por último saber por qué una piel es pagada a
un valor y no a otro.
Cuando realmente
dominamos el tema de calidad, no nos costará mucho graduar
un animal, y además generalmente no se presentarán dudas
sobre la calificación de las distintas características.
Pero para llegar a ello debemos ver muchas chinchillas no
solo de nuestro criadero, sino de todos los que podamos.
Debemos llegar a conocer la variabilidad de las distintas
características. Uno no sabe que es una chinchilla sedosa
si no vio toda la gama de sedosidad a lanosidad muchas veces,
bajo una buena luz, y ello con cada uno de los puntos que
debemos calificar. Se debe conocer todo el rango de máxima
a mínima de cada rasgo, para ello es bueno llevar a nuestros
animales a las exposiciones donde podremos compararlos con
otros, o reunirnos con criadores y que cada uno lleve sus
animales y entre todos evaluarlos, con bueno y sano sentido
de incrementar nuestros conocimientos. Es muy difícil si
sólo vemos los animales de nuestro criadero, que podamos
conocer todo el rango de calidad de cada una de las características,
ya que probablemente tengamos un tipo de chinchillas y la
variabilidad de los distintos rasgos sea menor que la existente
para cada uno de ellos. Es fundamental que este aprendizaje
nos sirva para tener en nuestra mente el animal ideal, como
si fuera una fotografía que nos sirve de referencia en cada
comparación.
Debemos criar
chinchillas de máxima calidad ya que además de tener el
mismo costo de producción que una mala, son las únicas que
mantienen su valor más halla de los ciclos de altas y bajas
de los mercados.
Es básico contar
en nuestro criadero con una mesa de graduación, sin ella
no podremos notar las diferencias a que nos referimos en
los párrafos anteriores. Es inútil tratar de sacar conclusiones
sobre pureza de color sin una luz de graduación y en el
resto de los rasgos, si bien pueden ser observados, siempre
será mejor verlos con buena luz.
Para graduar
una chinchilla siempre es más fácil que trabajemos comparando
distintos animales, es mejor llevar varios juntos a la mesa,
en sus jaulas de graduación y que comencemos a evaluarlos,
colocándolos por orden del más pobre al mejor y este animal
lo debemos comparar con la fotografía de la chinchilla ideal,
que debemos tener en nuestra mente. Para este análisis,
no sólo nos serviremos de nuestra vista, como deben hacer
los jueces, ya que ellos no deben tocar o soplar los animales
que están juzgando, sino que podemos ayudarnos con el tacto,
para medir la densidad, la sedosidad, podremos sacarlas,
para pesarlas o medirlas, etc., lo importante es que obtengamos
una graduación lo más exacta posible.
Otra cuestión
que debo conocer es que la chinchilla tiene ciclos de maduración
que hacen que el animal luzca más bonito o más feo, según
el momento del ciclo en que se encuentre. Muchas veces la
diferencia entre un Gran Campeón y su segundo es simplemente
el estado de maduración. Por ello es importante cuando graduamos
un animal anotar el grado de madurez, y la edad, ya que
ésta también va a influir sobre algunos rasgos como el tamaño.
Y las conclusiones a que arribemos al conocerse estos dos
datos, nos permitirán, que llegado el caso, se corrijan
los errores de apreciación causados por ellos.
Aquí hay que
aclarar que hay animales que parece que siempre están maduros,
no influyendo prácticamente los ciclos en su apariencia.
De ser posible, estos animales deben ser preferidos para
ser apareados y tratar de fijar ésta característica en nuestro
criadero. Ya que si son sacrificados fuera de maduración
o se mueren, al tener una buena apariencia en su piel, vamos
a obtener un precio superior a aquel que se vea feo por
falta de madurez. Siempre que sea posible graduaremos a
nuestras chinchillas en su momento de máximo esplendor (a
los 11 meses aproximadamente), es decir, cuando han logrado
un buen desarrollo corporal y la maduración están en su
momento óptimo. También lo haremos antes de ser puestos
en cría, ya que cuando un animal está trabajando generalmente
no se lo ve tan bonito como antes de ser apareado. Aquí
hay que tener en cuenta algo, y es que las hembras normalmente
se las coloca en cría cuando tienen 6 ó 7 meses de edad
y no tienen ni el desarrollo corporal ni están maduras,
no importa, las graduaremos igual y luego corregiremos lo
que sea necesario.
Es común que
en peletería se califique a las chinchillas en tres grandes
características, Tamaño, Color y Calidad de la piel. Entendiendo
por color, la pureza de color es decir el azulino del pigmento
y el blanco níveo de la panza. Creemos que esta división
nos servirá para saber si el animal es bueno o no, pero
no para conocer el por qué, que es lo más importante.
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- Pelo de
guarda,
es más grueso y largo, de cada folículo, nace un pelo
de color macizo (de un solo color).
- Felpa,
es la parte más importante en el pelaje de la chinchilla,
que se caracteriza porque de cada folículo nacen entre
60 y 80 filamentos finísimos en lugar de un solo pelo,
este rasgo, es distintivo de la chinchilla y hace que
su piel sea extremadamente sedosa por la finura de sus
filamentos y densa por la cantidad de éstos. Otra característica
de la chinchilla standard es su color agutí, es decir
que la fibra tiene tres colores, con excepción de la zona
de la panza que tiene dos:
- color
de fondo que es gris azulino oscuro y ocupa la
mayor parte de la fibra y está ubicada en la parte
inmediata que sigue al folículo, pegado al cuero.
Cuanto más oscuro sea este color de fondo mejor.
- banda
de color blanco, se ubica cerca o en el extremo
externo, entre el color de fondo y el velo que está
en la parte superior, en cambio en la zona de la panza
donde no hay velo, se encuentra en el extremo del
pelo. Su ancho es variable en las distintas zonas
del cuerpo. Es más angosta en el lomo y más ancha
en el anca y un término medio en el cuello (dentro
de la zona con velo), pero la zona más ancha es en
la panza, donde ocupa la mayor parte del largo de
la fibra.
- velo
es de color negro o gris, se encuentra en el extremo
del pelo, cubriendo toda la parte superior de la chinchilla.
Su ancho determina el tono del animal.
Además debemos tener en cuenta que una chinchilla debe estar
balanceada en todas sus características principales, ya
que el precio será fijado en función del defecto mayor que
tenga la piel, con esto quiero decir que no nos debemos
enamorar de una característica y olvidarnos de otra.
Luego de las
consideraciones anteriores que nos permitirán entender mejor
el tema de calidad, que es fundamental en la chinchilla
por ser una piel de mucho lujo, donde lo bueno vale, pero
lo regular y malo no, pasaremos a tratar cada una de las
características, que las dividiremos en tres ítems para
su mejor entendimiento.
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